Colchoneta Sensorial 4 Zonas
La Colchoneta Sensorial 4 Zonas crea un recorrido de exploración formado por cuatro superficies con diferentes rellenos y sensaciones: Piedra, Hierba, Arena y Flotante.
Gatear, caminar o apoyarse sobre sus distintas zonas permite descubrir cómo cambia la superficie bajo el cuerpo y experimentar diferentes formas de apoyo a través del movimiento.
Fabricada con distintos tipos de espuma y porexpan, incorpora base antideslizante y mide 150 × 100 × 15 cm.
Ref. 446A
390,27 € IVA incluido
APOYANDO EL DESARROLLO
Cuatro zonas para explorar con todo el cuerpo
La Colchoneta Sensorial 4 Zonas combina movimiento y exploración sensorial en una misma propuesta. Su superficie está dividida en cuatro áreas con diferentes rellenos que generan cambios en la firmeza, estabilidad e irregularidad del apoyo.
Piedra, Hierba, Arena y Flotante invitan a descubrir qué ocurre cuando el cuerpo pasa de una superficie a otra, utilizando no solo las manos, sino también los pies, las rodillas y el resto del cuerpo durante el movimiento.
Exploración táctil y sensorial
Las diferencias entre las cuatro zonas ofrecen oportunidades para percibir, comparar y descubrir distintas sensaciones a través del contacto y la presión sobre la superficie.
Movimiento y motricidad gruesa
Su tamaño permite realizar propuestas de gateo, desplazamiento y exploración corporal, incorporando la experiencia sensorial dentro de actividades de movimiento y psicomotricidad.
Equilibrio y adaptación de los apoyos
Al cambiar de una zona a otra, también cambia la respuesta de la superficie. Esto permite plantear experiencias en las que el niño o la niña ajusta progresivamente la posición del cuerpo y sus puntos de apoyo mientras avanza.
Conciencia corporal
Explorar una superficie cambiante ayuda a prestar atención a la posición de manos, pies y rodillas y a cómo responde el cuerpo durante cada desplazamiento.
Comparar y descubrir
Las cuatro zonas permiten experimentar contrastes dentro de un mismo material: superficies más uniformes, irregulares o cambiantes que enriquecen las posibilidades de juego y exploración.
Por sus características, puede incorporarse a salas de psicomotricidad, escuelas infantiles, espacios educativos y entornos sensoriales, tanto como propuesta independiente como formando parte de un recorrido de movimiento más amplio.
En contextos profesionales, las actividades deben adaptarse a las características de cada niño o niña y a los objetivos establecidos por el profesional.





