Juego heurístico: qué es, materiales y ejemplos
El juego heurístico es una forma de jugar en la que los niños exploran objetos, prueban qué pueden hacer con ellos y descubren por sí mismos. Y ahí está lo divertido: no hay instrucciones ni una única manera de jugar.
En Espacios Kiboo conocemos bien la importancia del juego y la psicomotricidad infantil para bebés. Aquí te contamos en qué consiste, qué materiales puedes usar y cómo preparar una sesión de forma sencilla.
¿Qué es el juego heurístico?
Los juegos heurísticos parten de la curiosidad que tienen los niños por tocar y probarlo todo. Se preparan varios objetos y recipientes y se deja que jueguen con ellos libremente. Puede que un niño meta una anilla dentro de un bote, lo vacíe, vuelva a llenarlo y después descubra que puede hacerlo rodar. Nadie le ha enseñado a hacerlo. Simplemente prueba, ve qué pasa y vuelve a probar.
El adulto prepara el espacio, se queda cerca y observa, pero intenta no decirle cómo tiene que jugar.
¿A qué edad se propone el juego heurístico?
El juego heurístico para bebés suele proponerse durante el segundo año de vida, aproximadamente entre los 12 y los 24 meses. Es una etapa en la que muchos niños ya se desplazan solos y empiezan a tener muchas ganas de investigar todo lo que encuentran.
La edad es orientativa. Más que mirar el mes exacto, podemos fijarnos en si el niño ya coge objetos, va a buscarlos y empieza a combinarlos entre sí.
Del cesto de los tesoros al juego heurístico
El cesto de los tesoros suele aparecer antes y está pensado para bebés que ya pueden mantenerse sentados.
Se prepara con objetos cotidianos de diferentes formas, texturas y materiales para que puedan tocarlos, mirarlos y descubrirlos a su manera.
Cuando empiezan a juntar esos objetos, meterlos en recipientes, sacarlos o apilarlos, podemos pasar al juego heurístico.
¿Qué puede favorecer el juego heurístico?
El juego heurístico en educación infantil da a los niños algo que les encanta: tiempo para investigar por su cuenta. Mientras juegan, prueban una cosa, después otra y muchas veces repiten la misma acción una y otra vez porque acaban de descubrir algo interesante.
La curiosidad
Tienen diferentes objetos delante y libertad para descubrir qué pueden hacer con ellos.
La atención
Cuando algo les interesa, pueden pasar un buen rato probándolo de distintas maneras.
Coger una anilla, soltarla, meterla en un bote o sacarla hace trabajar las manos y los dedos
La autonomía
Ellos deciden qué coger, qué probar y cuándo cambiar de objeto.
La resolución de pequeños problemas
Una pieza no cabe, una torre se cae o un objeto rueda más de lo esperado. Toca probar otra vez.
Las primeras ideas sobre tamaños, formas o cantidades
Van viendo qué cabe dentro de qué, qué pesa más o cuántas piezas entran en un recipiente.
Lo interesante es que estos descubrimientos aparecen mientras juegan. No hace falta ir explicándoles cada cosa que están aprendiendo.
Materiales para el juego heurístico y qué requisitos deben cumplir
Los materiales de juego heurístico pueden ser mucho más sencillos de lo que parece. Podemos preparar anillas grandes de madera, telas, pelotas, cucharas de madera, tubos, recipientes, piezas grandes de corcho o elementos de metal que sean seguros para niños pequeños.
Mejor si mezclamos materiales, tamaños, pesos y texturas. Así tienen más cosas que probar: algo que rueda, algo que pueden meter en un recipiente, dos piezas que suenan al juntarlas, una tela que pueden sacar de una caja…
Lo más importante es revisar bien todo antes de ofrecérselo. Las piezas deben ser grandes, resistentes, fáciles de limpiar y no tener bordes, partes pequeñas o piezas que puedan soltarse.
¿Quieres preparar un espacio de juego y exploración?
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¿Cómo preparar una sesión de juego heurístico?
Busca un espacio tranquilo, en el que los niños puedan moverse y tener los objetos a su alcance. Antes de empezar, prepara diferentes recipientes y reparte el material para juego heurístico de forma que puedan verlo y cogerlo fácilmente.
Después llega el momento de explorar. Aquí el adulto está cerca, observa y deja que cada niño pruebe a su manera, sin enseñarle continuamente qué hacer.
Al terminar, los niños pueden participar en la recogida, guardando los objetos y empezando a juntar aquellos que se parecen.
Ejemplos de juego heurístico
Las actividades de juego heurístico pueden ser de lo más sencillas. Llenar un recipiente, tirar una torre o ver cómo una pieza sale rodando por el suelo ya da pie a un montón de pruebas y descubrimientos.
- Llenar y vaciar: prepara recipientes y piezas grandes para meterlas, sacarlas y volver a empezar.
- Apilar y tirar: utiliza botes o piezas que puedan ponerse unas encima de otras. Tirar la torre y volver a construirla también forma parte del juego.
- Descubrir sonidos: prueba con objetos de madera o metal que suenen de forma diferente al moverlos o juntarlos.
- Probar qué cabe: combina recipientes y objetos de varios tamaños para que puedan descubrir cuáles entran en cada uno.
- Hacer rodar: deja pelotas, anillas y otros objetos para probar cómo se mueven al empujarlos por el suelo.
Y aquí está parte de la gracia: preparamos unos materiales imaginando qué harán con ellos y los niños acaban encontrando muchas más formas de jugar.
Errores frecuentes al preparar el juego heurístico
A veces, con las ganas de ayudar, los adultos acabamos interviniendo más de la cuenta. También podemos preparar demasiadas cosas o querer que los niños jueguen como nosotros habíamos imaginado. En el juego heurístico, precisamente buscamos dejarles espacio para probar y descubrir.
- Dirigir el juego: enseñar para qué sirve cada objeto deja menos espacio para que el niño pruebe y descubra por sí mismo.
- Poner demasiados materiales: una cantidad más pequeña y variada permite explorar con más calma.
- Interrumpir mientras juegan: observar y estar cerca suele ser suficiente mientras están concentrados en lo que hacen.
- Elegir objetos poco seguros: revisa siempre el tamaño, el estado y las piezas que puedan soltarse antes de empezar.
- Buscar un resultado concreto: cada niño puede usar los mismos objetos de una forma completamente diferente.
La clave está en preparar bien el espacio, darles tiempo y dejar que sean ellos quienes descubran todo lo que pueden hacer.
Crea un entorno preparado para acompañar la exploración infantil
Si quieres probar esta forma de juego, empieza pensando en el espacio, las edades de los niños y qué objetos puedes ofrecerles para que tengan diferentes cosas que descubrir.
En Espacios Kiboo podemos ayudarte a elegir material para juego heurístico y otras propuestas, como nuestros juegos sensoriales, con las que preparar espacios pensados para tocar, probar, moverse y jugar con libertad.
Si tienes dudas sobre qué puede ir mejor según la edad de los niños o el espacio que tienes, habla con nosotros y te orientamos encantados.